| Lugar: | Sala 3 del Museo de Arte de Lima |
| Temporada: | Desde el 23 de septiembre de 2025 al 8 de marzo de 2026 |
MONTAÑAS Y PLIEGUES. OBSERVACIONES A PARTIR DE UNA BOTELLA MOCHE propone una reflexión en torno a las formas que modelamos para representarnos el mundo, así como los mecanismos con que damos sentido a los objetos que construimos. La exposición reúne más de setenta objetos que enfatizan la representación del territorio, los trayectos emprendidos sobre él y las huellas que dejamos en su superficie bajo el aspecto de arquitecturas fabricadas para cobijarnos. Las instalaciones, pinturas, fotografías, maquetas, esculturas, planos y documentos de archivo expuestos abordan el territorio de modo general y abstracto, cuando no lo hacen como intentos específicos de capturar el Perú. Todas las piezas se comunican, de algún modo, con una botella negra de asa estribo que ha sido el detonante de nuestros cuestionamientos.
La botella muestra una cadena de montañas y una construcción articuladas a través de un pliegue que afirma la continuidad material y conceptual de ambas tanto en su modelado como en la realidad concreta del territorio. El pliegue no solo soluciona el problema de componer en una única forma varios temas o puntos de vista; es sobre todo un dispositivo general para entender la relación entre las cosas. Aun en la diferencia, asegura una relación de continuidad en la naturaleza de tal modo que el tránsito de una entidad a otra, de un lugar a otro es siempre posible. Esta percepción de unidad absoluta de seres y cosas ha existido desde siempre en la cultura de los Andes Centrales, abrigada por los cerros tutelares, y hoy se presenta imprescindible para superar los retos de convivencia en medio de la necesidad de extremar el cuidado del planeta.
Radicalmente abstractos, como en otros objetos de la cultura moche, el paisaje y la arquitectura se manifiestan en la botella negra sin elementos narrativos ni personajes dibujados o adosados. Una síntesis del mundo vacía o vaciada, disponible para la representación y la habitación, se condensa en el ceramio, abierta a las ideas y la imaginación. El pliegue, desdoblando el carácter unificador de la cordillera, conecta afectos a través de espacios y tiempos e invita, incluso en la dificultad, a construir casas y ciudades entre las montañas y los cerros.










